El Tren de Aragua: cómo es el temido grupo criminal que se expande en América Latina

El Tren de Aragua es una de las organizaciones criminales más peligrosas de Venezuela, con presencia en varios países de América Latina. Su rápida expansión y actividades delictivas han generado preocupación en la región, convirtiéndolo en un actor clave en el crimen organizado transnacional.

Origen y evolución del Tren de Aragua

Este grupo criminal surgió en la prisión de Tocorón, en el estado de Aragua, Venezuela, durante la primera década del siglo XXI. Inicialmente, operaba como una banda dedicada a la extorsión y el control de actividades ilícitas dentro del penal, pero con el tiempo se fortaleció y extendió sus operaciones fuera de la cárcel. Aprovechando la crisis migratoria venezolana, el Tren de Aragua expandió su red delictiva más allá de las fronteras nacionales, estableciéndose en países como Colombia, Perú, Chile, Ecuador y Brasil.

¿Quién lidera el Tren de Aragua?

El liderazgo de la organización ha sido atribuido a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias «Niño Guerrero», quien dirigió las operaciones del grupo desde la prisión de Tocorón hasta su fuga en septiembre de 2023, cuando las autoridades venezolanas intervinieron el penal. Bajo su mando, el Tren de Aragua consolidó su estructura y amplió sus actividades criminales, incluyendo el tráfico de drogas, la trata de personas, el sicariato y el secuestro.

Cantidad de miembros y estructura del grupo

Se estima que el Tren de Aragua cuenta con entre 2.000 y 5.000 miembros activos, organizados en células operativas que actúan de manera autónoma en diferentes países. Esta estructura descentralizada les permite adaptarse a las condiciones de cada territorio y dificultar la acción de las fuerzas de seguridad. Además, el grupo emplea métodos de reclutamiento en cárceles y zonas de alta vulnerabilidad social, lo que facilita su expansión.

¿Dónde opera el Tren de Aragua?

Aunque su origen está en Venezuela, esta asociación ha extendido su presencia a varios países de América Latina. En Colombia, se le vincula con el tráfico de drogas y la explotación ilegal de minas de oro; en Perú y Chile, con redes de trata de personas y extorsión; y en Ecuador y Brasil, con delitos como el sicariato y el contrabando. Su influencia en estas naciones ha llevado a los gobiernos a intensificar los esfuerzos para combatir su avance.

La expansión del Tren de Aragua representa un desafío para la seguridad regional, obligando a los países afectados a reforzar sus estrategias de cooperación en la lucha contra el crimen organizado.

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